Fiesta Sorpresa


Fiesta Sorpresa

 

De: Denis Vento.

Personajes:

Fortunato     Un jubilado sumiso a los requerimientos de la esposa.

Martirio        Esposa de Fortunato, gritona, mandona, pero amorosa.

Josefa         Mucama de la casa de Fortunato

Mañuco       Amigo de Fortunato

Clotilde        Esposa de Mañuco

Hijo de Fortunato

Hija de Fortunato

Pipo            Amigo de Fortunato

Toño           Amigo de Fortunato

Delivery       Repartidor de delivery

La obra se desarrolla en la sala de la casa de Fortunato, se inicia la escena con Josefa limpiando los muebles, tiene unos audífonos puestos con los que está escuchando música y bailando.  ingresa Martirio desde interior de la casa.

Martirio. – ¡Josefa!  (Está limpiando y no le escucha) ¡Josefa! (no le escucha, la Sra. Se molesta le jala un audífono y le grita al oído) ¡JOSEFA!

Josefa. - (Voltea y da un grito)! ¡Hay mamita!  me asusto Sra. (cogiéndose las orejas) Casi me deja sorda.

Martirio. – Pero como se te ocurre limpiar con esas cosas puestas, si se presenta algún percance uno no cuenta contigo.

Josefa. – Disculpe Señora, tiene Ud. razón ya no va a volver a ocurrir.

Martirio. -  Esta bien, disculpa aceptada.

Josefa. -  Señora le sirvo el desayuno.

 

 

Martirio. –  No todavía, este fin de semana me voy a la playa y lo que quiero es que prepares mi maletín con todo lo necesario, me entendiste.

Josefa. – Si Señora perfecto y claro y la del Señor también.

Martirio. -  No, no, no, no él se queda, este es un paseo solo de chicas, me voy la esposa de Mañuco, de Pipo y de Toño.

Josefa. - Pero Sra. Hoy es...

Martirio. – Que pasa con el día de hoy Josefa.

Josefa. - Nada señora, nada, preparo el maletín hasta el día domingo,

Martirio. – Claro pues hija, que te pasa porque esta toda distraída.

Josefa. -  Nada Señora solo decía. Una cosita Señora como Ud. no va estar me puedo tomar el día libre, es cumpleaños de mi Filiberto y quiero pasarla con él.,

Martirio. -  Ah! ¡Picarona!, con razón estas toda distraída, está bien tomate el día libre.

Josefa. –   Gracias Señora

Martirio. – Por estar pensando en tu Filiberto no te vayas a olvidar de preparar mi equipaje.

Josefa. -  No Señora como me voy a olvidar.

Martirio - Y hazlo tu misma no dejes que el distraído de Fortuna meta las manos.

Josefa. – No Sra. Yo mismo lo voy hacer, porque Don Fortunato lo enreda todo.

Martirio. - Y cuidado con olvidarte los repelentes y cremas, como el verano pasado.

Josefa. – Eso ocurrió porque don Fortunato confunde las cosas.  

Martirio. – Por eso no dejes que el arregle mi maletín.  Y muy atenta, porque en cualquier momento pueden llegar las chicas.

Josefa. – Si, Señora

Sale Martirio e ingresa Clotilde con una bolsa playera.

Clotilde. – Buenos días Josefa.

Josefa. – Buenos días, Sra. Clotilde

Clotilde. – Se encuentra la Sra. Martirio.

 

 

Josefa. – Si Señora, voy a llamarla un momento por favor. (Va a llamarla. Sale y reingresa con Martirio. Josefa continúa limpiando)

Martirio. – Mi querida amiga Clotilde, gracias por venir.

Clotilde. – No, no nada de gracias para eso estamos las amigas para apoyarnos.

Martirio. – Sabes algo de Dorotea y Margarita, todavía no llegan.

Clotilde. – Ellas se han adelantado para hacer algunas compras y luego se reúnen con nosotros.

Martirio. – Mejor así ganamos tiempo para tener todo listo. Clotilde a tu marido no le cuentes nada de nuestro plan.

Clotilde. – No, a el no le puedo contar ningún secreto, aunque siempre me dice: Soy una tumba. Le cuentas algo y corre a contarle a sus amigotes.

Martirio. – Es una tumba, pero una tumba abierta.

Las dos jajjajajajaja

Pero va a estar presente.

Clotilde. – Si por supuesto, le he dicho que no se mueva de la casa y espere mi llamada.

Martirio. – Te va a esperar? Seguro, Por qué en cuanto salimos, ellos fugan a la calle.

Clotilde. -  Ese grupito sí que es terrible.

Martirio. - Acompáñame a terminar de arreglar mis cosas.     Salen las dos al interior de la casa.

Ingresa Fortunato alegre, cantando

Fortunato. -  Me voy a la playa Oh, Oh,

                   Vamos a la playa Oh, Oh

Josefa. -  Buenos días don Fortunato esta muy alegre esta mañana

Fortunato. – Por supuesto Josefita, hoy empieza el verano, hay un sol resplandeciente.

Josefa. -  Y eso le alegra el espíritu.

Fortunato. -  Claro Josefita y por si fuera poco me voy de paseo a la playa.

Josefa. - Ud. ¿También va?

Fortunato. – Como que también, nos vamos todos, mi caramelito, mi dulce eterno ha organizado un paseo familiar a la playa (Sonriendo) Creo saber cuál es la razón del paseo.

 

Josefa. -  No le han dicho…

Fortunato. - ¿Qué cosa Josefa?

Josefa. -  Este, este, (Al publico) Mejor no le digo nada, me callo la boca.

Fortunato. – Que pasa Josefa, que chisme me vas a decir

Josefa. – No Señor Fortunato, que, que, que, los del Servicio de Meteorología dice que posiblemente llueva.

Fortunato. – No les creas nada, cuando ellos dicen que va llover sale el sol y si dice que sale el Sol empieza a llover. Sus datos no son muy confiables que digamos.

Josefa. - (Aparte) Pobre don Fortunato no sabe que no lo van a llevar, solo le seguiré la corriente.

Fortunato. - Estoy preparando mi equipaje, pero no encuentro mi trusa esa que causó sensación el verano pasado.

Josefa. – Cual don Fortunato, esa que tenía más colores que el arco iris.

Fortunato. – Si, si esa misma, sabes donde esta

Josefa. – La Señora la tiro a la basura hace tiempo.

Fortunato. – ¿Qué? Pero porque

Josefa. – Y en reemplazo le compro una de color negra, que está en su cajón. 

Fortunato. – Pero que dices, no puede hacer eso.

Josefa. – Pero ya ve

Fortunato. - (Fastidiado) Voy hablar con ella muy seriamente, me va a tener que escuchar, que cosa, que se habrá creído.

(Fortunato está dando la espalda al interior de la casa desde donde ingresa Martirio)

Martirio. – (Con voz fuerte) ¿Qué pasa Fortunato?

Fortunato. - ¡Ah! ¡Ah! Nada mi Martirio de mi vida, preguntaba por mi ropa de baño negra como nos vamos a la playa.

Martirio. – Vamos, no, no, mira Fortunato yo voy a la playa solo con mis amigas, es un paseo de chicas por lo tanto tú te quedas en casa.

Fortunato. – Ya tenía mi maletín listo para el paseo.

 

Martirio. -  Además Jacinta tiene el día libre, la casa no se puede quedar sola.

Fortunato. -  Mi dulce Martirio me voy a aburrir solo en la casa.

Martirio. – Para que no te aburras tienes toda la ropa de invierno que esta acumulada en la lavandería y la ropa que esta regada por toda la casa, aprovecha el sol y ponte a lavar, que así te distraes y no te vas aburrir.

Fortunato. – Pero Martirio yo…

Martirio. -   Además tienes que sacar a pasear a Troncoso por el parque y no te olvides de recoger sus excretas porque si nos multan tú la vas a pagar.

Fortunato. – También tengo que sacar a Troncoso.

Martirio. – Quieres que ensucie la casa.   Ya ves con tantas tareas no te vas aburrir.

Fortunato. -  Martirio, ya tengo todo mi equipaje listo y ya iba a empezar a preparar el tuyo.

Martirio. – No, no, no, eso lo va a ser Josefa.  (A Josefa) Ya está listo

Josefa. – Voy de inmediato Sra. (Sale)

Martirio. – Tu no te metas con mi equipaje que el año pasado lo enredaste todo, te acuerdas

Fortunato. – Una pequeña confusión.

Martirio. – ¡Pequeña confusión!  pusiste la ropa de baño y la ropa interior de la abuela en vez de la mía, que hubiera pasado si mis amigas se daban cuenta de esa “Pequeña confusión” hubiera sido el hazmerreír de todo el paseo.

Fortunato. -Pero afortunadamente nadie te vio.

Martirio. -  Afortunadamente para ti, por que si mis amigas se hubieran enterado ¡Hay! No sé qué te hubiera hecho.  Ni me hagas acordar porque se me pone la carne de gallina (Muestra sus brazos)

Fortunato. -  Al final saliste ganando te compre todo nuevo.

Martirio. – Tenías que comprarlo o querías que ande calate por toda la playa.

Fortunato. -  Esta bien tienes razón, disculpa, pero esta vez ya no va a ver confusión.

Martirio. -  Claro que no, porque Josefa va a preparar el maletín. Me voy tengo que terminar de arreglarme.    

              (Martirio se dirige al interior de la casa)

 

Ingresa Josefa cambiada y arreglada, lista para salir

Josefa. – (Al publico) Pobre don Fortunato ni un regalo ni un saludo por su día. (a Fortunato) Adiós don Fortunato.      (Sale con dirección hacia la calle) que tenga un buen día.

Fortunato. -  Chau Josefa, aunque no creo que será un buen día.  (Sentado en el sillón de la sala queda pensativo y cabizbajo)

Ingresan Mañuco, Pipo, Toño, amigos de Fortunato

Mañuco. - ¿Qué te ocurre amigo mío?

Pipo. – Que pasa hermano por esa cara de carnero degollado.

Toño. -  Seguro que te martirizo martirio (Se sonríe)

Fortunato. – No sean graciosos, con la desgracia ajena.

Mañuco. – No les hagas caso sabes que siempre están a la broma pero que te pasa hermano, cuéntanos tu problema talvez podamos ayudarte.

Pipo. – Claro, para eso estamos los amigos para apoyarnos siempre.

Fortunato. – Que todos se van a la playa y yo me tengo que quedar en la casa a la lavar la ropa.

Mañuco. – Si lo sé, porque no sé cómo ha hecho Martirio, pero ha convencido a Clotilde para que la acompañe.

Pipo. – A Margara también la convenció y se la lleva de paseo. Ahora podre ver mis partidos de futbol tranquilo sin estar escuchando “Baja el volumen”, “Cuidado con ensuciar la sala con comida”, toda la tv para mí solo.

Toño. – A mi mujer también la convenció, algo traman ese grupito. Aunque a mi me conviene para que Dorotea se relaje y se le pase el mal humor.

Fortunato. – (Preocupado) Que paso, ¿han discutido?

Pipo. - (A Toño) Seguro nos has querido lavar los platos y ella se molesto

Toño. -  No, estás loco yo nunca lavo nada, eso es para los pisados.

Mañuco. – Déjenlo que cuente ¿qué paso Toño?  te escuchamos.

Toño. – Invitamos al Papa del novio de mi hija a que pase el fin de semana en la casa con el fin de conocernos, como están pronto a casarse.

Pipo. -  A la mama no la invitaste.

 

Toño. – Es viudo

Pipo. - ¡Que suerte!

Fortunato. – Te escucha tu mujer, la viuda va ser ella. Sigue Toñito...

 Toño. – Mi mujer Dorotea me hizo limpiar, arreglar, pintar el cuarto de visita, compre un colchón nuevo deje todo estaba listo para recibir al consuegro, ayer lo esperábamos, él dijo que llegaba a las 8 de mañana pasaron como tres horas y nada, no llego. También esperábamos al electricista porque el intercomunicador estaba malogrado, pero tampoco llego.

Mañuco. -  Se perdió el hombre, no se ubicaría bien.

Toño. -  Mi hija y su novio fueron a buscarlo a la terminal de los buses, como teníamos que hacer unos tramites salimos con mi esposa, le dijimos a Doña Pepa la mucama que este atenta por si llegara alguno de los dos que estábamos esperando.

Mañuco. -  interesante parece una novela, ¿Y qué paso con el suegro?

Toño. – Espera acá viene lo bueno, regresamos con mi mujer y encontré al electricista arreglando el intercomunicador en el interior de la casa, pero  Jeremías así se llama el consuegro no llegaba,  me fastidie y hable mal del el dije que era un irresponsable, que no merecía recibirlo en la casa, que gaste plata para arreglar la habitación y dije otras cosas más , en ese momento llega mi hija con su novio, el se detiene en el umbral de la puerta y dice “Que haces Papa”, todos nos sorprendimos , lo que paso fue que Doña Pepa había creído que el tipo era el electricista.

Fortunato. – ¿Lo confundió? No puede ser, como fue eso.

Toño. – Lo que pasa que Jeremías vino en moto con su Harley Davidson su casaca negra, es fanático de las motos y al verlo así Pepa pensó que era el electricista y como él es tipo muy servicial se puso arreglar el intercomunicador.

Pipo. – Entonces el suegro escucho todo lo que dijiste de él.

Toño. – Así es, se molestó, le dio a su hijo la sortija de compromiso de la mama para que le dé a mi hija y se retiró fastidiado.

Mañuco. - ¡Ni una novela mexicana tiene tanto drama!

Todos jajajajajajja

Fortunato. -  Y ahora como arreglas esa situación.

 Toño. - Mi hija y su novio han ido a hablar con él para aclarar esta confusión.

 

Mañuco. – Esperemos que todo salga bien.

Fortunato. –  Seguro tu hija y tu yerno lo aclaran todo.

Toño. – Eso espero hermano.

Fortunato. - . (Mira a los tres amigos) Lo que me extraña es que Uds.  me visiten tan temprano.

Mañuco. – Como nos hemos quedado solos y solteros, venimos a invitarte para irnos al club a divertirnos un rato.

Pipo. – Me han pasado la voz que hay socias nuevas, unas viuditas muy guapas.

Fortunato. - ¿Hay que darles el pésame?

Pipo. – No sonso, para conocerlas, para hacer amistad.

Fortunato. – No tengo ganas de ir.

Mañuco. – Vamos Fortunato, anímate hombre que vas hacer solo y encerrado en tu casa.

Fortunato. – La verdad, es que yo (pausa) pensé que el paseo era una sorpresa por mi cumpleaños, pero parece que todos se han olvidado.

(Los tres amigos se miran y hacen gesto de que no se acordaban del cumpleaños de Fortunato)

Los tres. – ¡Claro tu cumpleaños!

Pipo. – Precisamente unos de los motivos para ir al club es que almorcemos por tu cumple.

Fortunato. – Gracias amigos al menos Uds. se han acordado que hoy es mi cumpleaños.

Mañuco. – Claro mi querido Fortunato nosotros tus amigos de siempre como nos íbamos a olvidar de una fecha tan importante, verdad muchachos.

Pipo. - Por supuesto como nos vamos a olvidar de tu cumple.

Toño. -  Eso nunca, no, no, nunca nos podremos olvidar de ti.

Pipo. – Nosotros vamos a casa de Tito a ver si quiere ir al club y después regresamos por ti.

Fortunato. – No sé, de repente Martirio se molesta yyyy.

Mañuco. – Pero si no va estar, como se va a enterar, a menos que tú le digas “Martirito me voy al club con los muchachos”

Fortunato. -  No, como le voy a decir, seria cavar mi tumba.

Mañuco. -  Bueno entonces alístate que regresamos en un rato.   Salen los tres.

 

Ingresa el hijo y la hija desde el interior de la casa charlando alegremente cuando ven a Fortunato sentado en el sofá cabizbajo y pensativo.

Hija. – Que le pasa a Papa

Hijo. – No lo sé, talvez perdió su equipo de futbol.

Hija. – No creo que sea eso, los partidos recién juegan mañana. Vamos a preguntarle.

Hija. – Hola Papa ¿Te pasa algo?

Fortunato. – Nada hija, todo está bien.

Hijo. -  Algo te pasa ¿porque esa cara toda tristona?

Hija. – Cuéntanos que te ocurre somos tus hijos y podemos ayudarte.

Fortunato. – Bueno, lo que pasa es que todo se van de paseo y yo me tengo que quedar a lavar la ropa, como Jacinta se va el fin de semana no hay quien lo haga.

Hija. – Habla con mama ella seguro te va entender.

Hijo. – Papá creo que debes ser más fuerte de carácter no dejarte dominar.

Fortunato. – No es eso hijo, pero que puedo hacer.

Hijo. – Sabes lo que tienes que hacer es lo siguiente te paras frente a mi mamá y dices: (Con voz enérgica) “MARTIRIO YO NO LAVO NADA Y VOY A LA PLAYA CON UDS” fácil a ver repite papá.

Fortunato. – (Repite con voz baja y temeroso) Martirio yo no lavo nada y voy a la playa con Uds.    

Hijo. – No, no, papa con más energía. (A la hermana) a ver hermana ponte delante de Papa como si fueras mi mama con una cara toda molesta (imita la cara de la mama) 

Hija. – No, no, yo me voy, no quiero problemas con mi mama (Sale va hacia el interior de la casa)

Hijo. -Haber papá hazlo con más fuerza, como hoooo…a ver otra vez

Fortunato. – (Repite con voz algo más fuerte) Martirio yo no lavo nada y voy a la playa con Uds.

Hijo. - Eso es papá, así, ahora ponle más energía, más fuerte todavía

Fortunato. – (Con voz fuerte y enérgica) ¡MARTIRIO YO NO LAVO NADA Y VOY A LA PLAYA CON UDS!

Hijo. - Bien papá, así se hace, eso es, se te bien varonil.

 

Fortunato. – (Contento) Si hijo, ahora sabrán quien es el verdadero Fortunato.

Hijo. – Me voy viejo, tengo un partido de futbol y de ahí nos vamos a una fiesta con el grupo. Me das algo (Extiende la palma de la mano para pedir dinero) (Fortunato le da un par de billetes) Solo eso, ya pues viejo un poco más. (Fortunato le da más dinero) Gracias Papa. (Camino a la salida se detiene en la puerta, voltea) No te olvides mucha energía, mucha energía.  Sale

Fortunato. – (Al quedar solo vuelve a practicar) “Martirio yo no lavo nada y voy a la playa con Uds.” eso es, ahora vera. (Fortunato queda dando la espalda al interior de la casa por donde ingresa Martirio con maletín en la mano)

Martirio. – (Deja el maletín en el suelo) ¡Fortunato!

Fortunato. - (Con voz enérgica) Martirio Yo (Se voltea y se desvanece su voz enérgica al ver a su esposa) yo, yo, voy aprovechar el sol para lavar toda la ropa, toda, toda.

Martirio. – Muy bien, así debe ser, ahora dame la plata para los gastos porque ya nos vamos (ingresa Clotilde y la hija con su maletín en mano listas para salir)

Hija. – Papá, yo también voy a la playa, necesito para unos gastos. (Estiran la mano para recibir el dinero) (Fortunato saca la billetera y reparte el dinero a su esposa y su hija)

Martirio. – (Besa a Fortunato) Chau y pórtate bien y lava bien la ropa.

Hija. - (Besa en la mejilla) Gracias papá eres lo máximo.

Clotilde. – Nos vemos Fortunato.

 (Las Tres salen hacia la calle)

Ingresa Mañuco, Pipo y Toño.

Mañuco. – Listo para ir al Club

Fortunato. – No hermano, no puedo ir tengo que lavar toda la ropa

Mañuco. -  Vamos hombre, estamos un par de horas y regresamos

Toño. -  Nos han separado la mejor mesa para nuestro almuerzo por tu cumpleaños.

Fortunato. – Si Uds. me ayudan a lavar, termino rápido y nos vamos

Mañuco. – jajajjaja yo no sé nada de lavar todo eso lo hace Clotilde

Pipo. -  A mi ni me mires, no se nada lavado de ropas.

Toño. -  Cuenta conmigo en lo que quieras menos en lavar la ropa.

 

Fortunato. – Estoy muy animado por ir al Club con Uds., pero tienen que ayudarme

Mañuco. -  Esta bien, pero solo por ser tu cumple. (Se dirigen los tres al interior de la casa y se escucha a Mañuco en OFF dirigir el lavado, Fortunato en la sala se queda sorprendido de lo que escucha) a ver Toño tu separa la ropa blanca de la de color, Pipo busca el detergente para lavadoras, y yo busco lejía para ropa blanca y para ropa de color y al final le ponemos el Suavitel para que la ropa este olorosa. Encendemos la lavadora y listos nos vamos al club.

Pipo. -  Mira cuanta espuma.

Toño. – Esto parece un Volcán.

Pipo. -  Esta camisa era blanca se ha vuelto rosada y ese vestido era creo que era de otro color.

Mañuco. -  Han mezclado la ropa burros, dejen, dejen las cosas así y terminemos rápido.

(Regresan a la sala con Mañuco)

Fortunato. – (A Mañuco) Como no decías que no sabias lavar

Mañuco. – No, es que, este, lo acabo de ver en YouTube

Fortunato. –jajajjaja si seguro

Mañuco. – Ya, ya gracioso vámonos al Club.

Fortunato. -  Espera un segundo voy a ponerme mi gorra. (Va hacia al sofá a coger su gorra y observa un papel debajo del mueble) Un papel lo ve Martirio va a pensar que no he barrido. (Recoge el papel, se asombra y lee) ¿Pero, que es esto?  (Lee la misiva) “Nos vemos esta noche…. no le digas nada a Fortunato”

 ¡Traición!  ¡Engaño!  No puede ser “Mi martirio tiene un secreto” (Los amigos se acercan)

Mañuco. -  Que pasa Fortunato?

Fortunato. -  Mi Martirio me engaña.

Todos. -   ¿Qué?

(Fortunato le entrega la nota y todos leen)

Pipo. -  Esto esta clarísimo.

Mañuco. -  Te han puesto los cuernos hermano.

Toño. - (Mostrando la nota) Esta prueba es irrefutable.

Mañuco. – Calma, calma, tenemos que investigar para estar 100% seguros.

 

Toño. – Yo propongo que nos disfracemos

Mañuco. -  ¿De qué?

Toño. -   De electricistas

Pipo. -  Mejor espiamos por las ventanas.

Toño. – Y como vas a mirar las del segundo piso.

Mañuco. – Podemos poner cámaras en toda la casa y así la espiamos.

Fortunato. -  Quieres ver hasta como se cambia mi mujer.

Mañuco. -  No, ni loco me tapo los ojos.    Ingresa un delivery

Delivery. -  La señora Martirio.

Mañuco. -  Oiga Ud. acaso me ha visto cara de mujer.

Delivery. -  No Señor, me refiero si se encuentra la Sra. Martirio.

Fortunato. -  No se encuentra, yo todavía soy su esposo, para que la busca.

Pipo. – (Toño) Sera el amante

Delivery. -  Tengo que entregarle un encargo.

Fortunato. -  Entréguemelo a mí, yo se lo hare llegar.

Delivery. -  Muy bien, a qui tiene el encargo (Le da un paquete) firme aquí por favor.

(Fortunato firma) Gracias señor me retiro.    Sale

Todos los amigos   A ver abre, el paquete

Toño. – Veamos que otro secreto guarda.

Fortunato. – (Abre el paquete, contiene un terno y una camisa elegante) Con esto confirma mi sospecha.  Hay otro hombre en su vida.

Todos revisan el Terno y la Camisa.

Toño. -  Debe haberle costado una fortuna.

Pipo. -  Si que es un regalo muy elegante y carísimo.

Mañuco. -  Y se ha conseguido uno de tu tamaño por que el terno es de tu medida.

Pipo. – Todo encaja, el secreto

 

Toño. -  La salida

Mañuco. – La ropa elegante.

Fortunato. -  ¡Martirio me engaña!    (Los amigos asienten sin estar seguros)

Pipo. – Tenemos que idear un plan para descubrirla.

Toño. – Yo tengo algunas ideas, me he leído toda la colección de Sherlock Holmes, cuando el agente se encontraba en Inglaterra….

Mañuco. -  Espera, espera, propongo algo, vamos al club y hagamos lo que teníamos planeado festejar el cumple de Fortunato, almorzamos y luego con tranquilidad ideamos nuestro plan de ataque para descubrir a Martirio. ¿Qué dicen?

Todos los amigos ¡De acuerdo!

Mañuco. —Y tu Fortunato

Fortunato. -  Bueno esta bien, gracias por apoyarme muchachos. 

Toño. Para eso estamos los amigos.    Salen los todos.

(Ingresa toda la familia y las esposas de los amigos con regalos, globos, torta)

Clotilde. - (Revisa el interior de la casa) No hay nadie ya podemos preparar todo para darle una sorpresa

(Se escucha conversaciones, risas de Fortunato y sus amigos)

Martirio. – Ahí vienen hay que escondernos.  (ingresa Fortunato y sus amigos y todos salen gritando) ¡Sorpresa! ¡Feliz Cumpleaños Fortunato!, (lo saludan, abrazan)

Martirio. – (Fortunato) Pensaste que me había olvidado.

Fortunato. – No solo que me olvidaste también que me engañaste. (Señalando el paquete sobre el mueble) Y ese regalo para quien es.

Martirio. -  Para ti tonto, para irnos elegantes a festejar tu cumple.

Fortunato. – Mi adorada Martirio, pensé, pensé que…

Martirio. – Lo que pasa es que necesitaba tiempo para organizarlo todo, bueno, ahora nos vamos todos al Restaurant donde tengo todo preparado listo para comer y bailar.

Fortunato. – Que feliz me haces mi dulce Martirio.

 

 

 

Martirio. -  Espérame que me voy a ponerme mi vestido nuevo de seda francesa y nos vamos a divertir toda la noche.

Fortunato. – (Con gesto de preocupación) El de color celeste.

Martirio. – Si  ¿Por qué?

Fortunato. – (Pausa) Lo lave. (Silencio en todo el escenario)

Martirio. -¡!!FORTUNATOOO!!!

Fortunato. -  Quieres que lo planche.

Martirio. – Que, estás loco, ya la arruinaste ¡Ah no! ¡Yo te mato Fortunato!

 (coge un objeto y lo persigue hasta salir del escenario, los demás van detrás gritando)

 No lo mates, no lo mates

FIN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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